Mostrando entradas con la etiqueta demonios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta demonios. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Asmodeo, el demonio de la lujuria

Asmodeo o Asmodeus es uno de los príncipes del Infierno en demonología, y rey de los espíritus terrenales en la mitología judeo-islámica. Es uno de los demonios más famosos, a tal punto que en muchos casos se lo identifica con el propio Diablo o Satán. Dentro de la categoría de demonios del teólogo y sacerdote Peter Binsfeld en su Tratado sobre las Confesiones de Malhechores y Brujas (1589), Asmodeo es uno de los siete príncipes del Infierno que representan los 7 pecados capitales, y su pecado es la lujuria.

Asmodeo está presente en varios de los grimorios más conocidos, así como también en diversas leyendas y relatos antiguos. En el Zohar, se cuenta que fue engendrado por la unión entre el Rey David y Agrat bat Mahlat, reina de demonios y uno de los cuatro ángeles de la Prostitución Sagrada. Sin embargo, en el Tratado de la Emanación Izquierda se da otra versión: allí se afirma que es hijo de los demonios Samael y Lilith.

En el Libro de Tobías, se cuenta que Asmodeo se enamoró de una mujer llamada Sara, y que mató a siete de sus pretendiendes antes de que pudiese casarse con ninguno de ellos. En Las 1001 Noches, Asmodeo es invocado por un joven príncipe llamado Buluqiya, quien le pregunta sobre el Infierno. En el famoso juicio por brujería de Loundun (1634), las monjas en sus declaraciones afirmaron que el demonio culpable de las posesiones era nada menos que Asmodeo, quien había venido a incentivar su lujuria y cometer actos indecentes con ellas.

Hoy en día Asmodeo continúa siendo uno de los demonios más icónicos de la cultura popular, con apariciones en el cine, la TV y la literatura. Aquí conocemos algunas de las menciones más antiguas y memorables de Asmodeo en grimorios y otras fuentes.

En el Malleus Maleficarum

En el Malleus Maleficarum o Martillo de las Brujas (1486), Asmodeo aparece como «el Demonio mismo de la Fornicación». Se dice que su nombre significa Criatura de Juicio, y que es el responsable del castigo a las ciudades de Sodoma y Gomorra. También se afirma que es el jefe de la Bestia Behemoth, el demonio que convierte a hombres en bestias.

En el Ars Goetia

En la sección titulada Ars Goetia del grimorio La Llave Menor de Salomón (mediados del siglo XVII), se afirma que Asmodeo tiene el rango número 32 en la jerarquía infernal. Se dice que es fuerte y poderoso, y que tiene tres cabezas: de hombre, toro y carnero. De su boca lanza fuego. Se sienta sobre un dragón infernal, sostiene una lanza con un estandarte y, dentro de las legiones de Amaymon, gobierna 72 legiones de espíritus menores. Aquí también se sostiene que Asmodeo muestra el lugar donde se encuentran los tesoros, y los protege.

Entre los 72 sigilos de demonios del Ars Goetia se encuentra el de Asmodeo, el cual vemos a continuación.

En el Testamento de Salomón

«Soy llamado Asmodeo entre los mortales, y mi negocio es tramar contra los recién casados, para que no se conozcan entre sí. Y los separo completamente mediante muchas calamidades, y marchito la belleza de las mujeres vírgenes, y alejo sus corazones. (…) Transporto a los hombres a ataques de locura y deseo, cuando tienen esposas propias, para que las abandonen y vayan, de noche y de día, tras otras que pertenecen a otros hombres; con el resultado de que cometen pecado y caen en actos homicidas» – Asmodeo, en el Testamento de Salomón

El Testamento de Salomón es un antiguo texto del siglo I, que relata cómo el Rey Salomón invocó a varios demonios para asistirlo en la construcción de un templo. Uno de los demonios invocados era Asmodeo. Al aparecer, Asmodeo se destaca por su agresividad. Salomón le pregunta quién es, y Asmodeo se presenta, relatando hechos similares a los que se cuentan en el Libro de Tobías. También explica cuáles son sus habilidades, y que fomenta la lujuria en el corazón de hombres y mujeres. Es una de las mejores presentaciones de este demonio en la literatura.

Asmodeo durante las posesiones de Loundun

Asmodeo tuvo un rol importante en el caso de posesión demoníaca más famoso, que ocurrió en la ciudad de Loundun, Francia, en 1634. El evento culminó con el juicio por brujería al sacerdote Urbain Grandier, quien fue condenado a morir en la hoguera. Una de las monjas que fue poseída, Juana de los Ángeles, afirmó que fueron siete los demonios que la poseyeron, y que el principal era Asmodeo, quien le llenaba la mente de deseos impuros. Estas son sus palabras:

Tenía siete demonios en mi cuerpo, el principal de los cuales era Asmodeo. Su operación era continua dentro de mí, afectando tanto mi imaginación como mi mente, que llenaba de cosas deshonrosas. La modestia me impide describir los detalles, pues son extraños. A menudo, este espíritu desdichado se me presentaba en formas horribles y, al ver que no me complacían gracias a la ayuda de la gracia, me golpeaba con tal violencia que a menudo quedaba completamente magullada.

Asmodeo en el Diccionario Infernal

En el famoso Diccionario Infernal de Collin de Plancy (1818), Asmodeo es descripto e ilustrado de manera similar al Ars Goetia, teniendo el torso de un hombre, una pata de gallo, cola de serpiente y tres cabezas: de hombre, toro y carnero. Se encuentra montado sobre un león con alas de dragón. Sobre la cabeza de hombre lleva una corona. Aquí reproducimos el texto completo, traducido del francés:

Asmodeo, un demonio destructor, el mismo que Samael, según algunos rabinos. Es el superintendente de las casas de juego. Siembra la disipación y el error. — Los rabinos cuentan que un día destronó a Salomón; pero pronto Salomón lo encadenó y lo obligó a ayudar a construir el Templo de Jerusalén. — Tobías, según los mismos rabinos, lo expulsó con el humo de la hiel de un pez del cuerpo de la joven Sara, a quien poseía, y el ángel Rafael lo encarceló en los confines de Egipto. Paul Lucas afirma haberlo visto durante uno de sus viajes. Se ha burlado de él por esta afirmación; sin embargo, se informó en el Courrier de l’Égypte que la gente de ese país todavía adora a la serpiente Asmodeo, que tiene un templo en el desierto de Ryanneh. Se añade que esta serpiente se corta en pedazos y luego reaparece entera poco después.

Este Asmodeo es, según algunos, la antigua serpiente que sedujo a Eva. Los judíos, que lo llaman Asmodai, lo consideraban el príncipe de los demonios, como se ve en la paráfrasis caldea. En el infierno, según Wierus, es un rey fuerte y poderoso que tiene tres cabezas: la primera se asemeja a la de un toro, la segunda a la de un hombre, y la tercera a la de un carnero. Tiene una cola de serpiente, pies de ganso y aliento flamígero. Aparece a caballo sobre un dragón, sosteniendo una bandera y una lanza en la mano. Sin embargo, está sujeto a la jerarquía infernal bajo el rey Amoymon.

Cuando se le exorciza, uno debe estar firme y llamarlo por su nombre. Él da anillos de constelaciones; enseña a los hombres cómo volverse invisibles y les instruye en geometría, aritmética, astronomía y artes mecánicas. También conoce tesoros que se le puede obligar a revelar; setenta y dos legiones le obedecen. También se le llama Chammadai y Sydonai. Asmodeo fue uno de los demonios que poseían a Madeleine Ravent.

 

jueves, 14 de agosto de 2025

El demonio Astaroth

Astaroth es, en demonología, el Gran Duque del Infierno y uno de los demonios más importantes. Según grimorios antiguos como el Grimorium Verum y el Gran Grimorio, Astaroth junto a Lucifer y Belcebú forman la Trinidad Impía, que constituye la más alta jerarquía del Infierno. Aquí conocemos más sobre este demonio.

Astarté

El nombre de Astaroth está vinculado de cerca con el de la diosa mesopotámica de la fertilidad, Astarté. Ambos nombres son muy similares. En los textos bíblicos, Astarté es llamada «Ashtoreth», y se utiliza varias veces el plural «Ashtaroth», que suena casi idéntico a Astaroth. El significado del plural no está claro, pero se especula que era una manera de denominar, en general, a todos los templos y estatuas de Astarté, a todos los aspectos de la diosa, o a todas las diosas paganas genéricamente.

Por la similitud de nombres, hay quienes consideran que Astaroth y Astarté son el mismo demonio. Sin embargo, en demonología, Astarté (o Astartea) es generalmente considerada una figura independiente, consorte de Astaroth. Preside los placeres del amor y de la noche, y se la describe con cabeza de ternera y tres cuernos en forma de media luna.
Astaroth en el Libro de Abramelín

Una de las menciones más antiguas del nombre Astaroth procede del Libro de Abramelín, y desde entonces aparece en la mayor parte de los grimorios ocultistas de los siglos posteriores. No se sabe a ciencia cierta en qué año este libro fue escrito. Supuestamente se escribió cerca de 1458, pero los manuscritos más antiguos de los que se tiene conocimiento son de 1608.

Astaroth es mencionado específicamente en el Libro de Abramelin en un listado de demonios que es posible invocar. Figuran, en una primera categoría, los cuatro Reyes: Lucifer, Leviatán, Satán y Belial. Luego, los ocho Duques: Astaroth, Magoth, Asmodi, Belcebú, Oriens, Paymon, Ariton y Amaymon. Finalmente, pueden encontrarse varias listas de sirvientes de estos demonios principales. 35 aparecen nombrados como sirvientes de Astaroth, y 53 más como sirvientes de Astaroth y Asmodeo.

Astaroth en el Pseudomonarchia Daemonum

Otra mención digna de interés es la del Pseudomonarchia Daemonum de Johann Weyer. El texto es un apéndice de su obra De praestigiis daemonum (1577) y consiste en una lista de demonios, junto a las horas y días más apropiados para rendirles culto. De Astaroth se dice que es un gran y fuerte duque, en la forma de un ángel nefasto, sentado sobre un dragón infernal, y sosteniendo en su mano derecha una víbora.

También se dice que responde realmente acerca de asuntos sobre el presente, pasado y futuro, y sobre toda clase de secretos. Habla voluntariamente sobre el creador de espíritus, sobre la caída de éstos, y acerca de cómo él mismo pecó y cayó. Está muy educado en ciencias liberales, y comanda cuarenta legiones. En el mismo texto se recomienda a los exorcistas no acercársele, debido al hedor de su aliento. Para protegerse, el conjurador debe utilizar un anillo mágico de plata y sostenerlo delante de su nariz.
Astaroth en el Diccionario Infernal

En el famoso Diccionario Infernal (1818) de Jacques Collin de Plancy, la descripción de Astaroth es muy similar, con algunos añadidos:

    Gran duque muy poderoso en los infiernos, que tiene una figura de un ángel muy feo, y se muestra galopando sobre un dragón infernal, teniendo en la mano derecha una víbora. Algunos mágicos dicen que preside al Occidente, que procura la amistad de los grandes señores y que es menester evocarle el miércoles. Los Sidonianos, los filisteos y algunas sectas de los judíos le adoraron.

    Es, según dicen, gran tesorero de los infiernos y da buenos consejos cuando se ponen a su dictamen leyes nuevas. Viterio nos dice que sabe lo pasado, lo presente y lo venidero, que responde voluntariamente a las preguntas que se le hacen sobre las cosas más secretas, y que es muy fácil hacerle hablar sobre la creación, las faltas y la caída de los ángeles, de quienes sabe muy bien toda la historia; pero sostiene que ha sido castigado injustamente.

    Enseña a fondo las artes liberales y manda cuarenta legiones, pero aquel que le mande venir debe procurar que no se acerque demasiado a causa de su insoportable hedor, por cuyo motivo debe llevarse bajo las narices un anillo mágico de plata, que es un preservativo contra los fétidos olores de los demonios. Astarot además ha figurado en muchos procesos.

Pero por supuesto, lo que más se ha difundido del Diccionario Infernal en relación a Astaroth es la ilustración que acompaña al texto, la representación de Astaroth más conocida. Allí vemos al demonio en forma humana, con alas emplumadas y una corona en su cabeza. Está montado sobre una bestia con alas de murciélago y cola de serpiente.

El sigilo de Astaroth

La Llave menor de Salomón (Lemegeton Clavicula Salomonis) es un famoso grimorio del siglo XVII que contiene 72 sigilos de demonios, entre ellos el de Astaroth, que vemos a continuación.

Los sigilos son símbolos utilizados en magia ritual. Constituyen el «nombre verdadero» de un ángel o demonio y, según varias tradiciones mágicas, es necesario utilizarlo para invocar a la entidad correspondiente. En el Lemegeton Clavicula Salomonis, además de proveerse el sigilo, hay una descripción de este demonio y se indica que el mejor momento para invocarlo es los miércoles entre las 10 y 11 pm.

Invocación a Astaroth

Astaroth es uno de los demonios más nombrados en el Manual de Múnich de Magia Demoníaca, un famoso grimorio del siglo XV que contiene rituales y hechizos para obtener toda clase de favores y poderes sobrenaturales. En general es nombrado junto a otros demonios, en los rituales de adivinación.

La firma de Astaroth

Una historia curiosa involucrando a Astaroth es la de las posesiones de Loundun, un célebre juicio que se hizo por brujería en Loundun, Francia, en 1634. Todo comenzó cuando monjas de un convento en esa localidad denunciaron haber sido poseídas por demonios, lo que condujo a una investigación por parte de la Iglesia Católica. En el juicio resultante, un sacerdote llamado Urban Grandier fue acusado de haber invocado a los espíritus malignos, declarado culpable, torturado y quemado en la hoguera.

Como parte de la evidencia contra Grandier, se utilizó el manuscrito de un supuesto pacto con el Diablo, firmado por Grandier y varios demonios, entre ellos Astaroth. En el texto, Grandier promete su alma a cambio de «el amor de las mujeres, la flor de las vírgenes, el respeto de monarcas, honores, lujurias y poderes». Abajo podemos ver la página con las firmas de Lucifer, Belcebú, Satán, Astaroth, Leviatán, Elimi y Baal Berit. La firma de Astaroth es la primera de la segunda fila.

miércoles, 4 de junio de 2025

Lilith, Madre de los Demonios

Lilith fue la primera esposa de Adán, antes de Eva, y hoy en día es considerada una de las figuras centrales del Satanismo moderno, y un símbolo de poder femenino e independencia. Es el primer súcubo, una de las concubinas del demonio Samael, y uno de los cuatro ángeles de la Prostitución Sagrada. Suele ser representada como una bella mujer pelirroja.

Las leyendas sobre Lilith

Existen varias historias sobre Lilith, provenientes de la mitología mesopotámica y judaica. Las menciones más antiguas conocidas proceden de textos asirios, sumerios y babilónicos, donde se conoce como un seductor demonio nocturno de nombre Lilitu.

En el judaismo, mantiene esas características pero se cuenta más sobre ella. En el Génesis Rabba se relata que en el sexto día de la creación la mujer no existía aún. Adán vio a todos los animales de la creación, machos y hembras, y se sintió celoso de su amor. Se apareó con todas las hembras, y reclamó a Yahveh que ninguna de ellas era apropiada para él. Entonces Yahveh creó a Lilith, del mismo barro que había creado a Adán.

Sin embargo, Adán y Lilith tuvieron conflictos. Al tener sexo, Lilith se negó a posicionarse debajo de Adán, argumentando que ella es igual a él y no inferior. Adán se enfureció con ella y Lilith abandonó el Edén para dirigirse al Mar Rojo, donde habitaban demonios. Producto de su lujuria con ellos, nacieron los lilim. Tanto Lilith como los lilim son considerados demonios nocturnos que seducen y abusan de los hombres en sus camas, y producen sueños eróticos. Los lilim masculinos se conocen como íncubos, mientras que los femeninos son los súcubos.

Otra leyenda sobre Lilith procede del Zohar. Allí se cuenta que luego de que Caín matase a Abel, Adán no quiso volver a tener relaciones con Eva, y se mantuvo separado de ella por 170 años. Durante ese tiempo Lilith y otro demonio súcubo, Naamah, sedujeron a Adán y tuvieron sexo con él. Como resultado de esas uniones, nacieron los demonios y espíritus conocidos como las «Plagas de la Humanidad». El Zohar se refiere a Lilith como «la pecadora».

Pareja de Samael

El Tratado de la Emanación Izquierda, del rabí Isaac ben Jacob Ha-Cohen, es el primer texto que habla de Samael y Lilith como pareja. Allí se cuenta que estos demonios «nacieron como uno solo» y son las contracaras malignas de Adán y Eva. Constituyen el aspecto oscuro de la creación, las facetas masculina y femenina de las fuerzas impías. El texto lo expresa de la siguiente manera:

Samael se contrapone a la forma de Adán y Lilith a la de Eva. Ambos nacieron como uno solo en un nacimiento espiritual, como contrapartida o formas paralelas a las de Adán y Eva: Arriba y abajo, dos formas gemelares. 

La matrona Lilith es la pareja de Samael. Ambos nacieron a la misma hora a semejanza de Adán y Eva, estando entretejidos el uno al otro.

La oposición entre Adán y Eva por un lado, y Samael y Lilith por el otro está representada en La Llave de la Magia Negra (1897), el segundo libro de La Serpiente del Génesis, de Stanislas de Guaita, a través del pentagrama y el pentagrama invertido, como se puede ver a continuación. En el pentagrama invertido, Baphomet es la figura que representa la confluencia de los aspectos masculino y femenino de Samael y Lilith, ya que tiene rasgos masculinos y femeninos al mismo tiempo.

Así como existe una leyenda que cuenta que Lilith sedujo y tuvo sexo con Adán, existe también una que relata que Samael sedujo y tuvo sexo con Eva. Así, aparecen caracterizados como las fuerzas corruptoras que provocaron la caída de Adán y Eva, y por consiguiente de toda la humanidad.

Según el Tratado de la Emanación Izquierda, Samael y Lilith tienen tienen una serpiente o dragón ciego llamado Tanin’iver, al que montan y brinda pestilencia al mundo. Tanin’iver es «el vínculo, el acompañamiento y la unión entre Samael y Lilith», y es comparado al demonio Leviatán.

Según el Zohar, Lilith no es la única pareja de Samael, tiene cuatro. Junto a Naamah, Agrat bat Mahlat y Eisheth Zenunim, Lilith es uno de los cuatro Ángeles de la Prostitución Sagrada. Se trata de mujeres que, al tener relaciones con Samael, se convirtieron en mujeres demonio, y dieron a luz al resto de los demonios. Lilith es la más conocida de las cuatro, y suele ser vista como la autoridad entre ellas.

El Sigilo de Lilith

La figura que podemos ver a continuación se conoce popularmente como el Sigilo de Lilith. Sin embargo, es una creación moderna y no proviene de ninguna fuente antigua. Ha sido diseñado por el ocultista Robert Artisson, quien, reconociendo la demanda de un Sigilo de Lilith, decidió crear uno para su utilización en rituales.

El Espejo de Lilith

Se conoce como el Espejo de Lilith a un ritual que se puede encontrar en el Manual de Múnich de Magia Demoníaca, un famoso grimorio del siglo XV. El objetivo de este ritual es el de invocar a Lilith o a sus demonios ayudantes, para hacerles preguntas y obtener información o conocimiento sobre cualquier tema. Además de los pasos a seguir, en el grimorio se incluye una ilustración del círculo mágico que debe dibujarse y usarse durante el ritual.

La apariencia de Lilith

Lilith suele ser representada como una hermosa joven de cabello largo y pelirrojo, generalmente desnuda. Suele también estar acompañada por una serpiente. A veces también se la representa con piel de serpiente, o transformándose en una. En el Fausto (1790) de Goethe, Lilith es llamada «la bella bruja», y Mefistófeles dice de ella:

La mujer de Adán, la primera. Cuídate de ella.
Su alarde de belleza es su peligroso cabello.
Cuando Lilith lo enreda alrededor de los jóvenes
No los deja ir más.

Es debido a Lilith que desde la antigüedad hasta nuestros días en algunas partes del mundo se ha visto a las pelirrojas como posibles brujas y agentes de Satán. Los hombres pelirrojos también han sido objetivo de estos prejuicios, ya que se dice que Judas Iscariote era pelirrojo y muchas veces se lo ha representado de esa manera.

 

jueves, 17 de abril de 2025

Lucifer, el ángel caído

Lucifer fue el primero y el líder de los ángeles que se rebelaron ante Dios, y es uno de los siete Príncipes del Infierno.

Se suele decir que es uno de los muchos nombres del Diablo, pero pocos saben más que eso. Lucifer es uno de los demonios superiores o Príncipes del Infierno, e integrante de la Trinidad Impía. Aquí conoceremos más sobre este demonio, el primero de los ángeles caídos.

El nombre de Lucifer

El nombre Lucifer proviene del latín lux (luz) y fero (portar), por lo que se suele decir que el significado del nombre es «portador de luz». El nombre se origina y se ha popularizado a partir de las versiones en latín de la Biblia. La expresión original en hebreo es הֵילֵל בֶּן-שָׁחַר, que significa «el luminoso, hijo de la mañana», y aunque tiene cierta ambiguedad, ha sido entendida como una referencia al «lucero del alba», término popular para referirse al planeta Venus cuando es visible por la mañana.

En la mitología cristiana, Lucifer era el ángel más brillante, quien se rebeló contra Dios y fue expulsado del paraíso para convertirse en Satán o Satanás. Tanto Lucifer como Satán y varios otros suelen ser utilizados como nombres alternativos del Diablo. Pero el cristianismo siempre ha tendido a juntar a todos los demonios bajo el mismo mote de «Satán» sin diferenciarlos. En el Satanismo y la Demonología, Lucifer y Satán son demonios diferentes.

Lucifer en el Satanismo

En la Biblia Satánica de Anton LaVey, Lucifer es uno de los cuatro príncipes del Infierno, junto a Satán, Leviatán y Belial. En particular, es el príncipe del Este, el amo del Aire. Es descripto como el portador de luz, el lucero del alba, intelectualismo e iluminación. La clasificación de este demonio como uno de los cuatro príncipes del Infierno tiene su origen en un grimorio antiguo, El Libro de la Magia Sagrada de Abramelín el Mago (1458).

Como integrante de la Trinidad Impía y según el Grimorium Verum, Lucifer domina en Oriente, en Europa y Asia, mientras que Belcebú y Astaroth dominan en África y América respectivamente. El Libro de los Espíritus (Livre des Esperitz), un grimorio francés del siglo XV o XVI, señala que los tres gobernantes principales del Infierno son, en cambio, Lucifer, Belcebú y Satán.

Si bien como vemos existen diferencias en la jerarquía de Lucifer dependiendo de qué grimorio se consulte, ninguno duda en considerarlo uno de los espíritus superiores, y el líder de los ángeles caídos que se rebelaron ante Dios. De allí que su jerarquía sea elevada también en el Infierno.

Algunas clasificaciones de demonios asocian a cada uno de los príncipes del Infierno a los 7 Pecados Capitales. Tanto en la obra La Linterna de Luz (1409) como en la jerarquía de demonios de Peter Binsfeld se identifica a Lucifer con el orgullo o vanidad.

Su apariencia

A Lucifer suele describírselo y representárselo como un niño o joven muy bello, con la habilidad de cambiar su apariencia, como todos los demonios. Por ejemplo, en el Grimorium Verum se le describe como un muchacho que, cuando está enojado, se vuelve de color rojo y «no hay nada más monstruoso».

La descripción en el Diccionario Infernal (1818) de Collin de Plancy es similar, y probablemente tomada del Grimorium Verum. Allí se dice que aparece bajo la figura de un niño muy hermoso, y que cuando está enojado tiene encendido el rostro y se vuelve monstruoso. Este es el texto completo de la entrada, traducido del francés al español:

Lucifer, nombre del espíritu que preside en el oriente, según la opinión de los magos. Lucifer era evocado los lunes, en un círculo en cuyo centro estaba su nombre. Se conformaba con un ratón como pago por sus favores. A menudo se le confunde con el rey del infierno, y, según algunos demonomaníacos, es superior a Satanás. Se dice que a veces es bromista, y que uno de sus trucos es quitar las escobas en las que las brujas van al aquelarre y golpearles con ellas las espaldas; esto fue atestiguado por las brujas de Moira, en Suecia, en 1672. Las mismas brujas afirmaron haber visto en el aquelarre al mismo Lucifer vestido con un traje gris, medias azules y calzones rojos adornados con cintas. Lucifer gobierna a los europeos y asiáticos. Aparece bajo la forma y figura del niño más hermoso. Cuando está enojado, su rostro se enciende en llamas, pero no se muestra nada monstruoso. Según algunos demonógrafos, es el gran juez del infierno. Se le invoca primero en las letanías del aquelarre.

Es particularmente evocativa la descripción que hace Éliphas Lévi en su obra Dogma y Ritual de Alta Magia (1854):

El Lucifer de la Cábala no es un ángel maldito y fulminado, es el ángel que ilumina y que regenera quemando; es para los ángeles de la paz como el cometa es para las tranquilas estrellas de las constelaciones de primavera. (…) La inteligencia, que Dios había vertido en el soplo de su boca, como una estrella desprendida del sol, tomó la forma de un ángel espléndido y el cielo lo saludó con el nombre de Lucifer.

Existen toda clase de representaciones de Lucifer tanto en la pintura como en la escultura, siempre bajo la forma de un bello ángel caído.

El Sigilo de Lucifer

El Sigilo de Lucifer puede encontrarse en el Grimorium Verum, donde aparece acompañado por sus tres sellos, como se puede ver a continuación. Muchos satanistas confunden al Sigilo de Lucifer con el tercero de los sellos, pero el verdadero sigilo es el primero, que está rodeado por un círculo.

Según el Grimorium Verum, Lucifer tiene dos demonios inferiores bajo su mando, Satanachia y Agalierap.

Los Pactos con Lucifer

Existen grimorios que describen los pasos para pactar con Lucifer. El más conocido es el Grimorium Verum, donde como mencionáramos aparecen el Sigilo de Lucifer y sus tres sellos. Según este libro, estos símbolos deben ser usados en el ritual para invocar primero al espíritu Scirlin, quien luego llamará al demonio con el que se desea pactar, ya sea Lucifer, Belcebú o Astaroth. De acuerdo al Grimorium Verum, el sello de Lucifer debe estar dibujado sobre un pergamino con la sangre del pactante. El grimorio provee instrucciones detalladas acerca de cómo crear y consagrar los instrumentos a usar en el ritual, y cómo realizar la invocación y despedida del demonio.

Otro grimorio que describe una manera de invocar y pactar con Lucifer, mucho menos conocido, es un manuscrito específico de la Llave de Salomón (Clavicula Salomonis) de 1834. Además del contenido «normal», incluye al final una invocación a Lucifer. Sin embargo, las instrucciones llevan una advertencia: Lucifer es un Espíritu Superior, y sólo puede ser llamado por un Maestro en el Arte.

Luciferianismo

El Luciferianismo es cualquier culto o creencia en torno a la figura de Lucifer. A diferencia del Satanismo, que se suele enfocar en los aspectos más oscuros y primales de la naturaleza humana, en el Luciferianismo se suele ver a Lucifer como una figura que brinda iluminación a través del conocimiento y progreso humano, y a veces incluso como el verdadero Dios, en oposición a Yaveh. Algunos valores de esta filosofía, como la independencia de pensamiento y el individualismo, coinciden con los del Satanismo.

Al igual que el Satanismo, el Luciferianismo se encuadra dentro de las religiones o tradiciones del Camino de la Mano Izquierda. Pero en comparación con el Satanismo, tiene muchos menos adeptos a nivel global. La organización luciferiana más conocida es probablemente Great Church of Lucifer (GCOL), que fue fundada en Estados Unidos en 2014 por Michael W. Ford, y hoy en día ya no se encuentra en actividad.

jueves, 20 de marzo de 2025

Bakenekos y Nekomatas

BAKENEKO

Los gatos siempre han sido animales enigmáticos, no importa cuánto creamos conocerlos siempre estarán rodeados de un halo de misterio, más despiertos que dormidos durante la noche y más dormidos que despiertos durante el día pareciera que vivieran la mitad de sus vidas en este mundo terrenal y la otra mitad en el espiritual.

A pesar de su nombre, el bakeneko (化け猫) literalmente gato fantasma no es una aparición al uso y aunque entra dentro de la categoría de los yokai (espectros), subcategoría hengeyokai (cambia formas) poseen características muy particulares que los diferencian del resto.

Para empezar todo gato es un yokai durmiente, no depende de un hecho traumático ni de una muerte antinatural o de una maldición que lo transforme, solo el tiempo determinará si se despierta y si se dan las circunstancias apropiadas casi con toda seguridad lo hará.

Cuando uno de estos animales alcanza una edad respetable (cada fuente dará una cifra distinta, por lo que hay que considerar que cada caso es único), un tamaño mayor que la media y conserva su cola es muy posible que comience el proceso de mutación.

Hay varios indicios que pueden hacernos sospechar que el gato está transformándose en un bakeneko, por ejemplo si vemos que hace intentos por articular palabras y hablar o si trata de ponerse en pie y caminar erguido ayudado por su cola y en general si muestra comportamientos “extrañamente humanos”.

Los bakeneko tienen la capacidad de transformarse en personas, siendo el único entre los hengeyokai que puede hacerlo permanentemente, de hecho su fin último es encontrar a alguien a quien imitar y robarle su identidad. Estos seres tienen poder sobre los vivos y los muertos, así si uno de ellos se lanza sobre una persona tumbada y le mira a los ojos le arrebatará la vida, luego adoptará su forma y hará desaparecer el cuerpo original.

El bakeneko protegerá ferozmente su nueva identidad y eliminará a cualquiera que descubra su secreto, cosa que no suele ser difícil ya que a pesar de su apariencia este ser conservará todos sus instintos felinos. Una forma típica para desenmascararlos era observar si bebía el aceite de las lámparas, ya que en el antiguo Japón éste fluido se obtenía del pescado.

Entre sus formas favoritas estaba la de una muchacha hermosa, solía vérsela tocando un shamisen, instrumento de cuerda que se fabricaba con piel de gato. Este tipo de yokai era denominado Nekomusume.

El color del gato también podrá indicarnos el nivel de poder del animal. Se dice que los blancos o negros tenían la capacidad de predecir el tiempo y los desastres naturales, razón por la cual los marinos japoneses solían llevarlos en sus barcos y eran muy bien cuidados por los capitanes de las embarcaciones.

El más temido de todos es el llamado “gato flor dorada”, que presenta un pelaje rojizo o pardo rosado, se cuenta entre los más poderosos de su especie y exige el mayor cuidado y respeto.
Aquellos que presenten una mezcla de los colores anteriores gozan de bendiciones mixtas aunque, como siempre ocurrirá en la cultura japonesa, se tendrán muy en cuenta los colores puros.
Aunque los bakeneko son tremendamente rencorosos no son seres benignos ni malignos, hay sin embargo una terrible excepción…

NEKOMATA

Si alguna vez un gato prueba la carne o la sangre humana se transformará en un nekomata (猫又) o “cola bifurcada”. Su rabo se dividirá en dos o más partes y caminará erguido apoyado sobre su particular apéndice, a partir de entonces vivirá obsesionado con satisfacer sus nuevos apetitos.

Al igual que los bakeneko, podrán suplantar a sus víctimas y utilizarán esta argucia para ir acabando con todos los miembros de la familia, comenzando por los menos importantes (criados, sirvientes, ancianos) hasta ser descubierto, momento en el cual tratará de escapar.

El nekomata adopta la forma de cualquier individuo, no así su personalidad , siempre tratará de improvisar, preferirá estar solo y se mostrará poco comunicativo. Un caso muy conocido ocurrido durante el siglo XII fue“El gato vampiro de Nabeshima” . La concubina favorita del señor de Hizen fué suplantada por un enorme gato que noche tras noche iba robándole las fuerzas, al no encontrar explicación médica de tan repentina enfermedad un valiente vasallo se prestó a vigilar la puerta de su señor durante la noche, pero no podía evitar el quedarse dormido una y otra vez. Decidió pedir consejo al abad local el cual le enseñó una plegaria y le indicó que debía pasar toda la noche recitándola. Al hacerlo el malvado nekomata se enfureció al verse atrapado, el vasallo irrumpió en la habitación y descubrió a la criatura a medio transformar intentando escapar acabando en el acto con ella. Días más tarde encontraron el cuerpo de la joven concubina enterrado en el patio del palacio.

Otro caso muy popular fue el de la señora Takasu: Un día, un hombre llamado Takasu Genbei encontró en la calle a un precioso gato rojizo, hipnotizado por sus brillantes colores y amarillentos ojos decidió llevárselo a su casa, lo que Genbei ignoraba es que el animal se trataba en realidad de un nekomata flor dorada. A las pocas semanas la señora de la casa, madre de Genbei sufrió un brusco cambio de actitud, se negaba a abandonar su habitación alegando estar enferma, también se quejaba de la excesiva iluminación de la estancia. No consintió que la viera ningún médico y rara vez quería hablar con nadie. Al poco desaparecieron dos sirvientas, cosa que no levantó sospechas pues todos pensaron que el arisco comportamiento de la señora podría haber provocado que las muchachas se marcharan.

Un mes más tarde un criado encontró las ropas de las mujeres manchadas de sangre mientras arreglaba el jardín y tras cavar un poco encontró sus huesos, alarmado le contó lo sucedido a su señor, el cual escandalizado se limitó a reprenderle y a ocultar el hecho para evitar escándalos.

En otra ocasión un samurái visitó la casa de los Takasu y contó a Genbei la increíble visión que había tenido esa misma tarde. Estando de paseo por el río divisó a una mujer que se estaba lavando junto a la orilla, al aproximarse reconoció a la señora Takasu, pero cuál fue su sorpresa cuando apreció que su boca estaba empapada en sangre y de sus labios asomaban unos afiladísimos dientes. Un perro que vagabundeaba por las inmediaciones comenzó a ladrar y la señora Takasu saltó sobre una piedra con una agilidad antinatural y escapó entre los arbustos.

Genbei y el samurái reunieron varios perros y entraron en la habitación de su madre, los animales comenzaron a ladrar enloquecidos mientras la anciana mostró una fila de monstruosos dientes y sus manos peludas y con uñas como garfios. Los hombres aprovecharon la sorpresa y acabaron con ella ahí mismo.

Está claro que los nekomata son criaturas malignas y que los bakeneko actúan a sus anchas y pueden también serlo, sin embargo estos últimos también pueden mostrarse agradecidos si se les trata adecuadamente. El ejemplo más famoso es la historia de Tama, un orondo e indolente gato blanco que vivía en el templo de Gotokuji, en la provincia de Edo. Compartía techo (o lo que quedaba de él) con un monje que trataba afanosamente de mantener en pié la estructura a la vez que asistía a todo aquel que lo necesitara, y en esa época eran muchos.

Un día el monje reprendió a Tama

    -“Te he acogido, te he cuidado, te alimentado y te he protegido, tú también podrías hacer algo por mí alguna vez, ¿No crees?”

El gato lo miró sorprendido, como si le hubieran tirado del rabo. Lentamente se dio la vuelta y siguió durmiendo farfullando algo entre dientes.

Unas semanas después el señor de Hikone, Ii Naotaka cruzaba esa zona de la ciudad cuando le sorprendió una tremenda tormenta. Buscó refugio bajo un árbol, cerca del templo y se quedó allí, viendo la cantidad de goteras que tenía el destartalado lugar no le pareció una buena idea el entrar. Algo le hizo pensar en que tal vez se había excedido con la bebida esa tarde. Un extraño gato blanco, casi tan gordo como una dama encinta, le empezó a hacer señas desde la puerta del templo…!de pié sobre sus patas traseras! El señor Naotaka, como valiente guerrero que era, lejos de asustarse optó por disfrutar del espectáculo. El gato insistía y le hacía señas con las patas para que se acercase, cada vez más desesperado.

Finalmente el samurái cedió a la curiosidad y se aproximó, momento en el cual una terrible explosión le hizo caer al suelo, al girarse contempló asombrado cómo el árbol bajo el que hace unos momentos había estado apoyado se encontraba partido en dos, sin duda alcanzado por un rayo.

El señor Naotaka se mostró muy agradecido con Tama, que en realidad era un bakeneko que habitaba el lugar. Desde entonces la casa de Hikone reconstruyó el templo e hizo grandes donaciones con lo que el monje pudo ayudar a muchos necesitados. Naotaka y Tama se hicieron muy amigos, le concedió el nombre de Hikonyan y tras la muerte del felino el señor ordenó construir un santuario en su honor, el cual puede visitarse hoy día.

Y estoy seguro que vosotros habéis visto a Tama en más de una ocasión, aunque no sabíais su nombre, ni tampoco su historia, en Japón también se le conoce con otro nombre y este quizá si os suene más porque Tama no es otro que MANEKI NEKO.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Súcubos ¿Qué son?

De todas las criaturas sobrenaturales, pocas han despertado la imaginación como los súcubos, hermosas demonias femeninas expertas en el arte de la seducción.

Se llama súcubo a un tipo de demonio o espíritu femenino que aparece durante la noche y seduce a los hombres en sus camas. La palabra procede del latín succuba que significa «amante» y que a su vez proviene de succubare, «recostarse». El equivalente masculino del súcubo es el íncubo, que en lugar de visitar a los hombres visita a las mujeres para abusar de ellas.

Según el folklore judío y como consta en el Zohar, la primera mujer de Adán, Lilith, se fue del Paraíso dejando a Adán y se unió al demonio Samael, convirtiéndose en el primer súcubo. En la Cábala se dice que hubo cuatro súcubos que se aparearon con Samael. Son las reinas originales de los demonios, y son conocidas como los cuatro ángeles de la Prostitución Sagrada: Lilith, Naamah, Agrat bat Mahlat y Eisheth Zenunim.

Los súcubos suelen tomar la apariencia de hermosas mujeres a primera vista, pero luego revelan deformidades monstruosas. Por eso en el arte aparecen tanto como mujeres atractivas como bajo la forma de demonios abominables, o con atributos de ambos, como una mujer con alas de murciélago o cola de serpiente.

Comúnmente se dice que los súcubos visitan a los hombres por las noches para robar su energía vital, dejándolos débiles o incluso matándolos. Se dice que penetrar a un súcubo se siente como entrar a una caverna de hielo. Los monjes medievales solían culpar a los súcubos por sus sueños eróticos y pensamientos pecaminosos.

Libros sobre los súcubos

Según el Malleus Maleficarum o Martillo de las Brujas escrito en 1486, los súcubos recolectan semen de las víctimas que seducen, y luego ese semen es utilizado por los íncubos para fertilizar mujeres. Los niños así nacidos tendrían deformidades o serían especialmente susceptibles a influencias sobrenaturales.

Pero la obra que se explaya más sobre el tema es el tratado Demonialidad: Íncubos y Súcubos, escrito en el siglo XVII por Ludovico María Sinistrari. Allí Sinistrari abarca una gran cantidad de cuestiones sobre estos demonios: si son criaturas espirituales o materiales, cuál es su origen, si son capaces de nacer y morir, si son capaces de engendrar con humanos, cuál es su relación con Satán y las brujas, y mucho más.

Mitos sobre los súcubos en el mundo

Es interesante notar que los súcubos aparecen en diversas mitologías y religiones del mundo, bajo distintos nombres. Por ejemplo, en la antigüedad griega se llamaba lamias o empusas a los espíritus malvados femeninos que acechaban a las personas por las noches. En el folklore germánico y eslavo, se conoce como maras a los demonios que visitan a las personas durmientes por las noches y se recuestan sobre ellos. La creencia en las maras tiene larga data y puede rastrearse nada menos que a la saga Ynglinga del siglo XIII. En Hungría, se llaman Lidérc. En Estonia, Painaja o Külmking. En Tailandia, ผีอำ, que significa «fantasma». Y en Turquía, Karabasan.

Las características de los súcubos son muy similares en todos los casos y en todos los continentes. En la escritura budista Dharani Sutra of Amoghapāśa, se menciona que existen demonios que atacan por la noche, y que absorven la energía de sus víctimas haciéndoles el amor. En la mitología árabe, se llama qarînah a los espíritus que visitan por la noche y tienen relaciones sexuales con sus víctimas. En Zanzibar, se conoce como Popobawa a un espíritu con alas de murciélago que procede de la misma manera. De acuerdo a creencias africanas, los hombres que manifiestan haber tenido relaciones con súcubos en sueños se sienten inmediatamente exhaustos, como si alguien hubiese robado su energía.

Las leyendas sobre los súcubos están íntimamente asociadas a los mitos sobre vampiros. Tanto los súcubos como los vampiros son demonios de la noche, que atacan a sus víctimas en sus camas y absorben su energía vital.

Las visitas de los súcubos

Las visitas de súcubos no son sólo material de leyenda y mito, sino que en la actualidad hay personas en todo el mundo que reportan encuentros con súcubos por las noches. El fenómeno es tan extendido que se han hecho estudios al respecto, intentando dar una explicación a estos reportes.

De acuerdo a un artículo científico titulado Unusual cases of succubus: A cultural phenomenon manifesting as part of psychopathology, quienes dicen haber sido visitados por súcubos son por lo general hombres jóvenes, y reportan haber experimentado tener relaciones sexuales con una entidad contra su voluntad. Dicen haber vivido esto durante la noche, al estar acostados en la cama, cuando sintieron que eran tocados por una mujer, a la que describen como atractiva. Describen haber sentido que esa mujer tocó sus partes privadas, causando erección y eyaculación.

En todos los casos, quienes fueron visitados por súcubos dicen que lo que ocurrió fue contra su voluntad, que no han tenido manera de defenderse, y muestran ansiedad y miedo debido a la experiencia. En muchos casos afirman que las visitas de súcubos no han ocurrido una sola vez, sino que se han repetido en varias noches. En algunos casos expresan que ha ocurrido mientras estaban despiertos, y en otros estando dormidos, y que en esos casos la experiencia los despertó.

Otro aspecto llamativo del fenómeno es que los hombres que han sido visitados por súcubos en general no tienen ningún historial de enfermedad mental, pero luego de haber sido visitados por un súcubo muestran un rápido deterioro físico y mental. Los síntomas de pérdida de energía y salud se condicen con las leyendas.

Los súcubos en la cultura popular

Estas criaturas aparecen en muchas obras literarias. Por ejemplo, el cuento «El Súcubo» de Honoré de Balzac relata el juicio hecho a una mujer acusada de ser un súcubo en 1271. Otros autores que han incluido súcubos en sus textos han sido Stephen King, Orson Scott Card, Jonathan Stroud, y Stephanie Meyer.

En la actualidad siguen apareciendo en la cultura popular en toda clase de obras de ciencia ficción y fantasía, así como también en el arte, la literatura, el cine, los cómics, la música y los videojuegos.

  • En una escena de la película Los Cazafantasmas (1984), un súcubo visita por la noche a Ray Stantz para tener relaciones con él.
  • La película de Disney Maleficent (2014) representa al personaje central, Maleficent o Maléfica, como un súcubo con cuernos y alas de murciélago.
  • En la serie Evil (2019-2024), temporada 2, primer episodio, un súcubo visita por la noche a Ben Shakir.